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Normativa para la escritura académica

Puntuación

Qué es

¿Dudas con los signos?

 

Qué es

Un texto sin puntos ni comas sería de lectura fatigosa, confusa y equívoca, ya que la puntuación agrega información vital para el texto. Los signos de puntuación constituyen un mensaje que corre junto a las palabras para que estas sean legibles.

Reconocida su importancia por los gramáticos, verdaderos tecnólogos, la puntuación ha sido sometida a normas. De la producción cotidiana de textos a la tesis universitaria, hay una escala que va de lo provisorio e inmediato a la precisión y la busca de univocidad. El rigor crece en la misma escala. La institución universitaria y la industria editorial son hoy las encargadas de mantener la escritura al margen de las influencias del habla, de las modas, de las simplificaciones del uso informal. Esto hace que la escritura se haya transformado en un arte, es decir en una técnica que se aprende.

Dominar ese aspecto clave de la escritura, que es la puntuación, es tener el control de ese sentido que corre paralelo a la letra.

El objetivo de esta sección es iniciar al escritor en ese dominio. Sólo tiene que persuadirse de que la puntuación es un saber a su alcance y menos complicado y arbitrario de lo que parece cuando se aprende su lógica.

Algunas precisiones

(1) Entendemos la puntuación como el conjunto de medios de que dispone el autor de un texto para controlar la influencia de la organización tipográfica sobre la lectura y la comprensión de lo escrito.

(2) El conjunto de los signos de puntuación constituye un código autónomo; no debe ser visto, pues, como un sustituto gráfico de la fonación (entonación, pausas).

(3) La puntuación responde a pautas. Algunas de ellas, las que en nuestra experiencia ofrecen problemas en la práctica de escribir textos académicos, serán desarrolladas abajo (¿Dudas con los signos?). En muchos casos, el uso de uno u otro signo es una decisión del autor; como decimos en (1), es él quien ejerce el control de su texto.

(4) El autor es un sujeto de decisiones. Así como decide sobre el empleo de una palabra (dentro de las posibilidades que ofrece el léxico de la lengua), también decide muchas veces sobre la organización tipográfica, siempre en función de la comprensión. Como la escritura en general, la puntuación pone en juego la responsabilidad de autor. No debe ser entendida como la obediencia ciega a una norma, sino como una herramienta que ayude a la producción de un texto entendible.

(5) No es por eso una marcación arbitraria o caprichosa. Como toda escritura, la escritura académica es una práctica social, los futuros lectores forman parte de ella y deben ser tenidos en cuenta durante la producción. En este género, los lectores implícitos serán el director, en el caso de una tesis, el docente, en el caso de monografías. También intervienen lectores del área de conocimiento, cuando el texto se pone a disposición en bibliotecas o se publica como libro o artículo.

(6) Así como hay instancias que se refieren a la recepción (destinatarios, lectores), también en la producción del escrito intervienen otros. La práctica de la escritura académica supone otros textos con los que el autor dialoga. La presencia de esos autores debe ser señalada en el texto, por diversos medios que se detallan en Citas. También esto, en gran parte, se realiza por medio de la organización tipográfica; esa es, por ejemplo la función de las comillas, signos especializados en la cita, sea de palabras o de textos enteros, o de las cursivas.

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¿Dudas con los signos?

Aquí presentamos una descripción del uso de aquellos signos que pueden resultarle problemáticos.

COMA [,]

Es el signo que más funciones puede cumplir. Entre esas funciones, hay dos que son básicas. Primero, la de distinguir entre explicación y especificación de un término (ver abajo título I); y segundo, la indicación del carácter incidental de ciertas construcciones (incisos o frases incidentales). Esta propiedad no es exclusiva de la coma, sino compartida con los paréntesis y los guiones (ver abajo título II) .

Pero antes, veamos en el recuadro una función que la coma NO cumple.

Un error de puntuación muy frecuente es la colocación de [,] entre el sujeto y el verbo de la oración. Vea estos ejemplos (el asterisco indica que son textos considerados no aceptables):

* La autora, parte de la idea de que ambas son prácticas relacionadas con la discusión contradictoria.

* Los otros aspectos, serán terreno de la semiología, que estudiará el comportamiento de los signos en el terreno social.

* Este punto de vista, se acerca más a la indagación científica y se aleja de los sofistas y del discurso retórico.

Observaciones:
Solo habrá [,] después del sujeto en los casos en que esté separado del verbo por un inciso o frase incidental (véase abajo).
Esta regla vale también cuando el sujeto tiene forma de proposición subordinada. Ejemplos:

Quien más datos ofreció a la pesquisa fue un vecino de Las Rosas.

Pero en casos como El que lo haya visto comuníquese con nosotros, puede ponerse [,] después del verbo de la subordinada (haya visto), si se prefiere separarlo del verbo principal (comuníquese), para que no se junten dos verbos conjugados.

Ahora vamos a las dos funciones básicas del signo [,] .

I. Explicación versus especificación

Compare estos dos ejemplos:

Las fotografías, obtenidas hace una semana, no son lo bastante fieles como para esclarecer todas las dudas.

Las fotografías obtenidas hace una semana no son lo bastante fieles como para esclarecer todas las dudas.

Vea cómo cambia la lectura de la misma secuencia cuando la parte subrayada está o no entre comas. Gramáticos y lógicos han observado que, en el primer caso, con comas, hay explicación del sustantivo las fotografías. En el segundo, en cambio, se especifica esa expresión (puede, en el segundo ejemplo, presuponerse que hay más fotos, o tomadas en otros momentos).

Los elementos que están sujetos a esta doble interpretación son, además del participio (obtenidas en los ejemplos de arriba), los adjetivos (el hombre, distraído,... vs. el hombre distraído,...), construcciones con preposición (el hombre, de mala fe,... vs. el hombre de mala fe...) y, lo que suele originar errores: las proposiciones de relativo (o relativas, o adjetivas).

Estas proposiciones, encabezadas por los pronombres que, el cual, la cual, donde, etc. ( El árbol que tú plantaste... El párroco, que es allí un personaje muy respetado...) funcionan como un adjetivo modificador del sustantivo que antecede; están, pues, sometidas al principio de la determinación y la especificación. Van sin comas las que especifican al sustantivo (en el primer ejemplo, ese árbol y no otro); van entre comas las que lo explican (en el segundo ejemplo, la proposición despliega características de el párroco).

Omitir las comas en la explicativa puede causar ambigüedad. Ejemplo:

El director técnico fue partícipe directo de un impensado incidente con el comisario deportivo que empañó en parte la alegría desatada por el triunfo.

La coma después de "comisario deportivo" es necesaria para indicar que lo que "empañó la alegría" fue "el impensado incidente" y no "el comisario deportivo".

Veamos "buenos" ejemplos de puntuación de proposiciones adjetivas:

Padecí cautiverio durante un año en las minas de azogue, que aflojan los dientes.

Es una explicación: la puntuación deja implícito que todas las minas de azogue aflojan los dientes; esto es, el término minas de azogue está tomado en toda su extensión.

Para eludir ese destino, menos adecuado a un hombre que a un Dios, emprendí la escritura de un drápa, o composición laudatoria, que celebraba las victorias.

En este segundo ejemplo tenemos una explicación (trecho subrayado) y una especificación (que celebraba...): el drápa (lo dice el texto) es celebratorio en general, aquí lo es específicamente de las victorias. Un lógico dirá que el alcance del término drapa está reducido a una de sus propiedades.

Observe también que la coma después de laudatoria no separa la adjetiva de su sustantivo, separa un inciso.

Otro error frecuente en el uso de la coma se produce cuando falta la que cierra un inciso (primero y segundo ejemplos) o la que señala su comienzo (tercer ejemplo); el asterisco inicial indica que son textos considerados no aceptables:

*La mayoría de sus jugadores, inclusive su presidente coincidieron en criticar.
*El motor del lenguaje, y por ende del entendimiento es la sensación, la experiencia.
*Su existencia se podría decir, encuentra en ellos su fundamento.

II. Incisos, su marcación

Los incisos son segmentos de la oración que podrían suprimirse sin alterar la continuidad sintáctica. Ejemplos:

El sueco Peter Hedblom, defensor del título, utilizó en las tres rondas dos golpes menos que Vancsik.

La mesa, por alguna razón, me extrañó.

Por cierto, la supresión del inciso reducirá la información y modificará así el significado: los incisos no son superfluos. Cuando aislamos una construcción con comas (o paréntesis, o guiones, según veremos) señalamos un determinado estatuto de la información contenida entre esos signos, señalamos al lector que se trata de una explicación, de un comentario, de una complementación de lo que precede. Los incisos pueden contener información secundaria, pero no por eso innecesaria. En el primer ejemplo arriba (que la gramática llama aposición), la parte subrayada es un "recordatorio" que ayuda al lector identificar el nombre propio del golfista; es una información contingente, sin duda útil pero no esencial, como sí lo es, en cambio, el dato de que Hedblom superó a Vancsik.

En los incisos, reiteramos, se ponen comentarios, suplementos, elementos periféricos respecto de lo que se viene diciendo. Desde el punto de vista de la puntuación, hay tres maneras de indicar incisos: con comas (como en el ejemplo), con paréntesis o con guiones. Como veremos, comparando los tres recursos en el orden presentado, la separación que se produce con cada signo es gradual: menor en el caso de la coma, máxima en el caso de los guiones.

Dada su función, estos tres signos funcionan en pares. En el caso de las comas, aparecerá sólo la segunda cuando el inciso encabeza: Porque ya me lo han dicho, sé que... etc., y sólo la primera cuando el inciso finaliza la oración.

Según la norma del castellano, los guiones no deben usarse en este último caso; es decir, guiones y paréntesis siempre se usan de a dos. No es aceptable en español el siguiente texto (por eso lo señalamos con asterisco [*]), traducido de otra lengua. Este error suele deslizarse en las traducciones, ya que esta puntuación es permitida en otras lenguas:

* Así trabajan los astrónomos para pesar y medir los cuerpos celestes -sus diámetros, sus distancias, etc.

Es preferible, aquí, una coma.

El siguiente ejemplo, en el que se coloca el guión de cierre, tampoco está de acuerdo con la norma del castellano:

* El lenguaje es un camino inseguro y engañoso para acceder al conocimiento de la realidad —pero este punto no está puesto en juego en el pasaje a comentar—.

Aquí la alternativa es la coma antes de pero o encerrar toda la proposición con paréntesis, que sí pueden finalizar oración.

Veamos ejemplos de estos tres marcadores de incisos: 

[,]

Sus 64 golpes, ocho bajo el par de la cancha, redondearon una vuelta fabulosa.

[ ( ) ]

En el mensaje presidencial no se identifica un adversario (en todo caso, ¿cuál sería en este complejo mapa de intrigas?).

Nadie en el hotel hablaba español (¡Dios míoooo!)

Estos dos ejemplos, uno formal (tesis), otro informal, comparten una característica: crean un espacio para la opinión, para la expresión espontánea. En el primer ejemplo, por tratarse de una tesis no sería adecuada la inclusión de esa pregunta de manera integrada directamente al texto. En el segundo ejemplo, de una carta, los paréntesis albergan afectividad, reforzada por el signo de exclamación.

[ — — ]

Una de las primeras expediciones científicas a la región produjo la descripción —por medio de dibujos y anotaciones— de 212 especies de peces.

A Román, a esta altura, de su lugar en el mundo no lo mueve nadie: será rey de la franja de pasto que separa —o une, cuando juega Riquelme— a volantes y delanteros.

En este ejemplo podemos percibir la diferencia entre el primer inciso (a esta altura) y el segundo.

Más sobre la puntuación de los incisos

• Después del paréntesis de cierre, si correspondiera puntuación, esta no deberá omitirse. Compare estos ejemplos:

La anécdota (en realidad no es mucho más) ocurrió hace muy poco.

Acto continuo lo mutilan (he is gelded), le queman los ojos y le cortan las manos. 

• Esta observación vale también para los guiones.

• Hay autores que colocan una oración entera entre paréntesis. No es frecuente en español. En todo caso, cuide que el punto quede dentro del paréntesis de cierre:

(Recordé con tristeza los diagramas de Hinton y la gran esfera terráquea.)

• Se suele usar sólo el segundo paréntesis [ ) ] después de números o letras correlativos en enumeraciones, pero únicamente cuando comienzan la línea. No es correcto lo siguiente:

*Ambas series —a) y b)— van construyendo dos campos léxicos opuestos, que permiten mantener el tópico central del texto.

Lo que corresponde es:

Ambas series —(a) y (b)—, etc

PUNTO Y COMA [;]

Aunque lo usamos poco en la escritura informal, el punto y coma es muy necesario en la escritura académica y en textos formales en general; textos en los que se requiere distinguir con precisión la relación entre las diversas afirmaciones que se hacen. Recuerde que una oración puede contener varias afirmaciones, generalmente marcadas por los verbos. El [;] tiene que ver con la relación que se establece entre los segmentos de una misma oración.

Empecemos por recordar la norma ortográfica más difundida, que indica que este signo se usa para separar dos o más construcciones que ya poseen coma; ya sea que todas la tienen, o sólo la primera, o sólo la segunda, etc. Ejemplos:

Soy de Gualeguaychú; Lucrecia, mi esposa, es de Buenos Aires.

A orillas del Azov me quiso una mujer que no olvidaré; la dejé o ella me dejó, lo cual es lo mismo.

Pero el uso del [;] que contribuye especialmente a la claridad del sentido es cuando separamos afirmaciones de modo que, además de indicar la relación estrecha entre ellas, queremos señalar que la segunda afirmación relacionada no tiene el estatuto de una oración independiente. Esa relativa autonomía de la segunda afirmación suele estar marcada por un coordinante que la encabeza ( y, pero, etc. ) o por la presencia de un pronombre que señala hacia la oración anterior. Ejemplos:

Aquello fue genial porque la meta era cambiar el mundo; pero con el tiempo entendimos que cambiar el mundo es también cambiar uno.

El sentimiento de asombro obliga a la expresión de una nueva configuración de existencia, a una nueva figuración del mundo; es eso lo que moviliza el poder de creación (el efecto artístico).

En otras palabras, el [;] separa oraciones que no tienen autonomía suficiente como para ser separadas por punto.

En ciertos casos podemos encontrar dos oraciones, dos unidades de significado separadas por [;] sin que tengan comas interiores y sin que la segunda presente elementos gramaticales de ligazón con la primera; no obstante, corresponde esta puntuación por otra razón: de colocarse punto entre ambas, la segunda oración cobraría una importancia desmedida. Ejemplos: 

El reducido grupo de íntimos se reúne junto a mí. Chabrías me da lástima; las lágrimas no van bien en las arrugas de los ancianos. 

Se comprende su alegría plena y pura; no siempre se consigue tanto en tan poco tiempo.

DOS PUNTOS [:]

Lo que colocamos después de dos puntos se diferencia del inciso porque no es incidental, es necesario para completar una idea. Ejemplo:

Te voy a decir algo: la música no está hecha para vivir de ella.

Y respecto del punto y coma, el signo [:] se diferencia por la propia relación que establece entre el antes y el después de sí; esa relación es la de concluir, terminar algo que ha sido prometido, anticipado. En su uso básico, los dos puntos resuelven una tensión, como se ve en el ejemplo arriba. Por eso van después de expresiones como lo siguiente, o cualquier otra que señale hacia adelante en el texto. Otro ejemplo:

Maedler, profesor berlinés de treinta años, aficionado a la astronomía, se une al banquero Beer, que nada sabía de ciencia pero tenía lo principal para comprometerse en ese asunto: talento, coraje y dinero.

Aquí, "lo principal" nos deja esperando lo que vendrá; y esto, efectivamente, viene después de los dos puntos.

Un ejemplo más:

Los problemas no son porque soy un delincuente: la gente tiene problemas, los abogados tienen problemas.

Aquí estaba el [;] como alternativa, pero el texto, como está, presenta una tensión en su primera parte, por la palabra problema y por la negación; tensión que se distiende mejor con el uso de [:].

Otras funciones de [:] se explican por los principios generales mencionados.

a) Este signo "avisa" que se va a desenvolver, desarrollar una idea; de ahí su empleo frecuente antes del ejemplo y de la enumeración. Véase: 

Le prohibió todo: el cigarro, las frituras, carne, pastas, dulces.

b) Con frecuencia se usa [:] en títulos (Freud: una vida para nuestro tiempo). En el caso de artículos, tesis, textos académicos en general, este signo es esencial para completar un título, agregando información que oriente al lector sobre el contenido del trabajo. Ejemplos:

Expresiones idiomáticas del portugués y del español: análisis, clasificación y equivalencias

(recuerde que no va punto final después de un título)

La ciudad y sus hombres: representaciones de la urbe en Julio Cortázar

Aquí, el título diría poco con solo su primera parte, crearía una tensión insatisfecha. Véase Títulos y subtítulos.

PUNTO Y APARTE

Volviendo a lo que decíamos al inicio sobre el hecho de que la puntuación facilita, y alivia, la comprensión, piénsese Ud. mismo leyendo un libro que no esté dividido en párrafos. Los hay, o por lo menos, hay textos clásicos cuyos párrafos se extiende por páginas.

No es posible, sin embargo, dar una norma exacta para determinar cuándo va punto y aparte y cuando no. Como ilustración, vea el siguiente caso:

    Con la publicación de una noticia el día 16 y una crónica el 18, este matutino informa sobre los actos conmemorativos.
    En la crónica se presenta, in medias res, el discurso del general Salas, y de ese modo el diario se suma a la pugna.

Aquí el escritor optó por párrrafos cortos, coincidentes con oraciones. Hay razones, sin embargo, para hacer de esos dos párrafos uno solo. Primero, la estrecha relación entre el final del primer párrafo y el comienzo del siguiente. Segundo: la propia cohesión del texto, marcada por la repetición de "crónica", reclama la unión de las dos secuencias en un mismo párrafo.

Es decir, el párrafo es una unidad muy ligada al sentido. El sentido total de un texto, para ser inteligible, debe separarse en unidades menores que coincidan con unidades temáticas. Esta separación permite mostrar las partes del texto como pasos argumentativos discretos que nos conducen a su conclusión. De esta manera el tema global de un texto (por ejemplo, de un capítulo de tesis) presentará separaciones o espaciamientos que avisan al lector que se ha llegado a un desarrollo suficiente como para comenzar un nuevo párrafo.

Conviene evitar los párrafos muy cortos, a no ser que se quiera dar un realce especial a su contenido.

PUNTO FINAL DE CAPÍTULO

Tengamos en cuenta que cada capítulo es un paso en la argumentación total de un escrito. Esto, sin embargo, no otorga automía absoluta a dichas subunidades textuales: un capítulo, en efecto, debe mantener una relación con la totalidad de que forma parte. Por eso es aconsejable incluir en su cierre un breve anuncio de continuación que lo ligue al capítulo siguiente. Éste, por su parte, podrá comenzar con una frase resumen del capítulo anterior. Este modo de cierre y comienzo contribuirá a la coherencia en el nivel superior, el de la totalidad del texto.

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